Murallas de piedra que llevan 500 años mirando al Caribe. Dentro de la Ciudad Amurallada, Cartagena es un estallido de color: balcones cargados de buganvilias, plazas donde suena la champeta, casonas coloniales pintadas de mango y turquesa. De día el calor invita a un jugo helado a la sombra; de noche, las fortalezas se iluminan y la ciudad entera huele a salitre y ron. La joya caribeña de Colombia, Patrimonio Mundial y pura seducción tropical.
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