Una laguna sagrada en el cráter de un volcán, a 2.900 metros, casi siempre envuelta en niebla. Para el pueblo Mam es tierra ceremonial: altares de fuego y ofrendas rodean sus orillas, y en mayo se celebran los rituales más importantes del año. El ascenso de 2 a 3 horas atraviesa bosque de pino y encino. Un lugar de silencio y respeto, no solo de paisaje.
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