Una islita de calles adoquinadas de colores flotando en el Lago Petén Itzá, unida a tierra por una calzada. Flores es la puerta a Tikal (68 km) y el lugar perfecto para ver el atardecer desde un hotel sobre el agua. Bajo el lago descansan los vestigios de Tayasal, la última ciudad maya en caer ante los españoles, en 1697. Colorida, tranquila y con el agua por todos lados.
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