El fin del mundo tiene nombre y estación de tren. En Ushuaia, la ciudad más austral del planeta, el Parque Nacional Tierra del Fuego baja desde los bosques de lenga hasta el Canal Beagle. Subís al Tren del Fin del Mundo —el mismo que usaban los presos del viejo penal—, navegás entre lobos marinos y pingüinos y respirás un aire que sabe distinto. Es el último pedazo de tierra antes de la Antártida.
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