Uno de los cañones más profundos del planeta, el doble que el Gran Cañón. Pero a Colca no se va solo por el abismo: se va por los cóndores. Al amanecer, desde el Mirador Cruz del Cóndor, estas aves enormes despegan y planean a centímetros de tu cabeza aprovechando las corrientes. Abajo, terrazas agrícolas incas y pueblos donde el tiempo se detuvo. Un espectáculo de la naturaleza difícil de igualar.
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