La ciudad cuelga de las paredes de un cañón, a 3.650 metros: la capital más alta del planeta. Te subís al teleférico Mi Teleférico y la ves entera, un mar de casas de ladrillo trepando la montaña con el nevado Illimani de fondo. Abajo, el Mercado de las Brujas vende remedios ancestrales y ofrendas, y el aire huele a comida callejera. La Paz no se recorre: te deja sin aliento, en todos los sentidos.
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