El centro histórico mejor conservado de Latinoamérica y el primer lugar que la UNESCO declaró Patrimonio Mundial, en 1978. Quito te recibe con iglesias barrocas forradas en oro —La Compañía deja sin aliento—, plazas coloniales y un trajín cotidiano que no es decorado: es vida real, a 2.850 metros de altura, entre volcanes. Subís a una cúpula, ves los tejados rojos extenderse hasta la montaña y entendés por qué la llaman Carita de Dios.
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