La hermana secreta de Machu Picchu, igual de imponente pero sin las multitudes. Para llegar a Choquequirao caminás cuatro días bajando y subiendo los cañones del río Apurímac: no hay tren, no hay teleférico, no hay atajo. La recompensa son terrazas y templos incas envueltos en selva nubosa, de los que apenas se ha excavado un 30%. Quien llega, llega por mérito propio. Y casi siempre, llega solo.
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