Un cono casi perfecto que durante años escupió lava visible de noche. Hoy el Arenal descansa, pero sigue dominando el paisaje de La Fortuna como un gigante. Caminás por antiguas coladas de lava endurecida, te metés en aguas termales naturales calentadas por el mismo volcán y, si el cielo coopera, lo ves recortado contra el atardecer. Aventura y relax al pie del volcán más icónico de Costa Rica.
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