Tres torres de granito que se disparan al cielo sobre lagos de un turquesa irreal: Torres del Paine es, para muchos, el parque más bello del planeta. Caminás días enteros entre glaciares colgantes, guanacos, viento patagónico y cuernos de roca que cambian de color con la luz. Los circuitos W y O son rito de paso para todo montañista. Acá la naturaleza no decora el fondo: es la protagonista absoluta, salvaje y enorme.
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