Una aldea de pescadores sin electricidad ni agua corriente, a la que solo se llega en camiones 4x4 cruzando dunas enormes. En Cabo Polonio el día lo marca el sol y la noche la marcan las estrellas: sin contaminación lumínica, el cielo es un manto espeso de luz. Una de las mayores colonias de lobos marinos del continente ruge junto al faro. Acá te desconectás de verdad, porque no hay otra opción.
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