El rugido se escucha antes de ver nada. Caminás por las pasarelas y, de pronto, la selva se abre: 275 saltos de agua cayendo desde 80 metros, envueltos en una niebla que lo moja todo. La Garganta del Diablo es el corazón de la bestia, un anfiteatro de agua donde el suelo tiembla. El lado argentino te mete adentro de las cataratas, no enfrente. Tucanes, coatíes y mariposas completan una de las siete maravillas naturales del mundo.
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